martes, 18 de octubre de 2011

El legado de Steve Jobs

Por Agustina Moya

Nicholson Baker escribió en la reconocida revista The New Yorker que la muerte de Steve Jobs le recordaba a una carta del escritor ruso Vladimir Nabovok en la cual afirmaba que cuando terminaba una novela se sentía como una casa luego de que los encargados de la mudanza se habían llevado el piano de cola. El periodista se refirió a Jobs como “el tecno-empresario” y el “posibilitador de los sueños digitales”. “El gran piano se ha ido”, dice Baker.

Hace casi dos semanas, Jobs murió dejando un legado empresarial, tecnológico y de filosofía de vida más grande del que él probablemente pudo imaginar. La noticia de su fallecimiento luego de un cáncer pancreático impactó a los individuos en las grandes urbes alrededor del mundo y atrapó la atención de los medios que reflexionaron acerca del empresario y estrella más brillante del mundo de la informática trayendo a expertos a sus programas para comentar acerca de su genialidad y de lo que significó su persona no sólo para el mundo de la computación, sino también para la humanidad y sus formas de interacción.

Cuando se piensa en la injerencia que tiene en la Argentina Apple, la empresa creada por Steve Jobs en 1976, quizás para muchos puede no tener correlación lógica con la cobertura mediática nacional de la muerte de su C.E.O. Es decir, ¿cuántas personas que conocemos utilizan productos de Apple? ¿Cuántos tienen un Iphone? El cual ni siquiera es distribuido por las tres grandes compañías de telefonía celular debido al bloqueo a las importaciones impuesto por el Gobierno Nacional.

Pero quizás medir la importancia del fenómeno de Steve Jobs sólo por la cantidad de personas que poseen productos de su compañía implica dejar un margen de error demasiado amplio. En una nota escrita para The New Yorker, Ken Auletta afirma: “Lo que permanecerá como un monumento indestructible son las cosas que Steve Jobs creó que cambiaron nuestras vidas”. Jobs tiene más de 300 patentes a su nombre según la Oficina de Patentes de Estados Unidos, muchas de ellas cambiaron la forma en la que los usuarios se relacionan con uno de los objetos más importantes de la vida actual: la computadora. Las interfaces gráficas pueden haber sido inventadas por Xerox pero fue Jobs quien las popularizó. Según el analista Michael Gartenberg, Apple reemplazó comandos y el lenguaje que requería conocimientos de programación con gráficos que eran fácilmente entendibles. Esto permitió la materialización de la idea de una computadora con uso doméstico y no sólo científico.

Mac, Ipod, Iphone, Ipad, Pixar, Itunes, no importa cuántos de estos dispositivos o tecnologías utilicemos, veamos o conozcamos, porque a pesar de que los ignoremos, el mundo en el que vivimos, dominado por los avances tecnológicos y un mundo virtual que cada vez se involucra más en los aspectos de la vida cotidiana, ha sido modificado por estos desarrollos, influenciados de alguna forma por Apple y por la gran visión de un hombre que vio, en la conjunción entre diseño y utilidad, el futuro.

Las 3 manzanas de Apple

Por Santiago Gluzsznaider

Pocas manzanas pudieron cambiar la historia del mundo, tal vez la primera haya sido la de Eva –o la manzana prohibida- después cayó desde un árbol la de Isaac Newton –la manzana de la revolución del conocimiento-; más adelante el sello discográfico Apple Records de Los Beatles – o la manzana artística- y después una diferente a las demás, tal vez por los colores que mostraba en el primer logo y su leyenda “Think Different”.

Lo cierto es que corrían los años 70 y Steve Jobs junto a su compañero Steve Wozniak pasaba los días en el garaje tratando de construir una computadora que todas las personas pudieran usar desde sus casas. Para esos años la idea de una computadora personal era completamente irracional, pero Steve siempre pensó diferente y no dudó en seguir adelante con su proyecto aportando todo su saber y astucia (la manzana del conocimieto)… De esa manera surgió Apple, hoy en día una de las empresas mejor cotizadas en el mundo, que tiene un valor aproximado de 360 mil millones de dólares.

La otra virtud de la empresa fue siempre cuidar el estilo y ser exigentes al máximo con sus productos. No eran sólo computadoras, debían ser piezas de arte, y así lo demostraron con el pasar de los años. La otra manzana que hizo su labor acá fue la artística y sobre todo el mundo de la música que Jobs revolucionó con la llegada del iPod y del iTunes. Pero los Beatles también aportaron para generar el modelo de trabajo de Apple; en una entrevista en el programa 60 Minutes Jobs afirmaba: “Mi modelo de trabajo son Los Beatles: eran cuatro tipos que dejaban de lado las tendencias negativas de cada uno y se balanceaban entre ellos para lograr algo mejor. De esa manera, el resultado final era mucho más grande que la suma de las partes. Las cosas geniales en una empresa nunca son hechas por una sola persona, sino por un equipo de gente”.

Pero, ¿qué pasaba mientras tanto en Argentina? Con la suerte que nos caracteriza, nos tocó la manzana prohibida de Eva. Los productos de Apple en nuestro país son muy caros y difíciles de conseguir (hay pocos locales oficiales Apple). Esto se debe a la tardanza de su llegada, además de que somos un país donde predominan otros sistemas operativos diferentes al OS X ya instalados muchos años antes del arribo “masivo” de Apple al país. Pero hay una luz de esperanza, de a poco los compatriotas se van acostumbrando a los productos de Steve Jobs. Las computadoras son utilizadas generalmente por gente del rubro gráfico y por algunos curiosos, pero también hay personas que no se pueden separar de sus iPod’s (falta que llegue una tienda iTunes) y los nuevos “chiches” el iPhone y el iPad de a poco se hacen moneda corriente para lo más aventurados. Argentina de a poco se come la manzana prohibida y la deja atrás para siempre. Tal vez el único error que cometió Jobs en su carrera haya sido que la manzana tecnológica tardó mucho en llegar a nuestro país y todavía no la podemos disfrutar al máximo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Política y ciencia, censura y dilema

Texas officials censored climate change report
Officials at the state environmental agency in Texas have altered a scientific report they commissioned on Galveston bay, deleting mentions of human-induced climate change and rising sea levels.

Nota completa aquí

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Quique Garabetyan

La odisea Apple en la Argentina

Las siguientes líneas no pretenden ensalzar los pergaminos, insoslayables, de un sabio altura crucero. Un gurú informático de fuste, vanguardista y revolucionario, que alcanzó cumbres en las que pocos resisten.

Pero las tintas de aquellas credenciales fueron ensordecedoras. Las proezas, vociferadas y ostentadas a los cuatro vientos, ya son vox populi.

El plano local de la discusión, la otra cara de la misma moneda, fue una ventana de análisis echada a un lado por los medios de comunicación, que en este sentido se llamaron a silencio.

Algunos podrán achacarle que sus productos, devenidos en obras artísticas, son onerosos. Sólo para cargados bolsillos de etiqueta. Tan cierto como que lo seguirán siendo, al igual que una relación costo-beneficio favorable. Lo que equivale a decir que la exclusiva puerta de entrada al universo Apple, ese precio estrella por pertenecer, es justo.

Histórica e ilustremente asociada con un nicho abocado al diseño, su inserción y despliegue comercial en la Argentina navegó entre más sombras que luces.

Llámese viveza criolla, políticas regionales o vaya a saber uno por qué razón, las tarifas de todo su arsenal tecnológico, infladas u excedidas de peso, obligan a romper el chanchito para adquirirlos. Mejor dicho, morderse la lengua y recurrir a la caja de seguridad. O, en última instancia, afinar el lápiz y hurgar en la feria de retazos sobre marcas alternativas.

La inmune competencia, al compás, se regocija frotándose las manos. Ante un posicionamiento un tanto endeble de la empresa, que además cierra filas de compatibilidad, pasa a jugar como en su propia casa.

Incluso la bajada de línea, por parte del Ejecutivo, tira para el lado opuesto: con el pretexto de reavivar a los fabricantes electrónicos, made in argentina, cientos de sus equipos envejecen en los despachos mientras un clamor top demanda saciarse.

Y por si con esto no alcanzara, el toque de gracia se lo reparten el contrabando y el efecto moderador de la aduana, las piedras en el zapato, que meten mano dibujando valores siderales sobre la manzanita. Son trabas o gestos de “debilidad” que la convierten en su talón de Aquiles.

La dura realidad acaba por transmitirse al último eslabón de la cadena: los exigentes consumidores. El termómetro del acotado mercado indica que los sobreprecios, a fondo, alcanzan valores de hasta el 60 % por encima de su costo original. Una apreciación que se traduce en un mes entero de sueldo.

De yapa y por causa de conocimiento, los usuarios son agasajados con un soporte técnico que duerme en los laureles y que, por gusto o antojo, demora semanas en poner los artefactos a punto.

Retomando la figura de su alma mater, podría vaticinarse que concebir un Esteban Trabajos, bien nuestro, es tan poco factible como ganar la lotería.

Mal que nos pese, en un país de oscilaciones permanentes, caracterizado por un cortoplacismo e incertidumbre asombrosas, ser erudito es sólo una virtud desestimada, aislada y hasta anecdótica, que debe ser necesariamente acompañada.

En caso contrario, sería el principio inconcluso de un prometedor capítulo, que va perdiendo peso específico durante el racconto.

Para comprender al maestro es necesario ponderar el hábitat en el que se desenvuelve. Allí donde la mera tierra se transforma en paraíso de oportunidades.

Un escenario socio-económico que lo reciba con los brazos abiertos y que siente las bases de una comunión. Un contexto amigable, que ponga las herramientas sobre la mesa, y le saque el jugo a su don.

Elevarlo a la potencia, y conformar así un bloque de concreto. Facilitar el armado del rompecabezas, acomodar las piezas y hacer del conjunto un todo articulado. Esencialmente, una atmósfera que lo escuche con la humildad de un aprendiz, allanándole el camino.

Otorgarle el empuje del aparato estatal, y que el genio visionario, ya sea un él o un ella, se dedique únicamente a pintar. La luz de los hechos, y su correlato, nos enseñan que nada es fruto del azar o de vibras espontáneas. Después, por televisión, terminamos aplaudiendo de pie a cerebros foráneos. O propios, que se nos escurrieron como un pez.

Fausto Herbstein

Premio para escritores de divulgación científica

Por primera vez, escritores y científicos de cualquier nacionalidad están invitados a participar en el Premio Internacional Ciencia Que Ladra-LA NACION, en el que se premiarán textos que aborden temas de divulgación de la ciencia.

Nota completa diario La Nación

Fausto Herbstein

El alcohol, enemigo de los huesos

Su consumo excesivo en los adolescentes conspira contra el desarrollo de una masa ósea óptima.

Nota completa diario La Nación

Fausto Herbstein

El extraño caso de una niña con cuerpo de anciana

Se llama Hayley Okines, tiene 13 años y vive en Inglaterra; padece una rara enfermedad que envejece el cuerpo ocho veces más rápido de lo normal.

Nota completa diario La Nación

Fausto Herbstein

sábado, 8 de octubre de 2011

Los periodistas como fuente

Repasando un poco los apuntes para el parcial leo que Quique y Daniel incluyeron a los periodistas como fuentes. Se me ocurrió pasarles la fuente periodística que más uso cuando tengo que redactar una nota de tecnología para el sitio de Mercado, la revista Technology Review del MIT. Siempre tiene puntos de vista interesantes y no se quedan en el anuncio sino que exploran, sin excepción, el verdadero impacto de la noticia. Los análisis son casi siempre impecables.

Florencia 

Steve Jobs y la bioética

Cuando en julio de 2009 Steve Jobs recibió un trasplante de hígado, se generó un debate entre los bioeticistas por el modo en el cual accedió a esa operación. ¿Porqué?

(extraído de Blog de Bioética)


Nota completa
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También Steve nos da para penar temas de bioética
Quique Garabeytan

viernes, 7 de octubre de 2011

A Steve Jobs le ha matado su fe en las terapias alternativas

Al enterarme la pasada madrugada, a través de Twitter, de la muerte de Steve Jobs, me vino a la mente el fallecimiento de otro genio: Peter Sellers. Los dos podían estar ahora vivos; los dos murieron prematuramente por su fe en supercherías. 


Polémico


Nota completa
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Saludos 
Quique Garabetyan

miércoles, 5 de octubre de 2011

Camila y el debate por la muerte digna

Selva Herbón, la mamá de Camila Sánchez, un bebé en estado vegetativo, es la impulsora de un proyecto de ley que se tratará esta semana en el Senado Nacional. Se le dará marco legal, finalmente, a la desconexión de prolongación artificial de la vida en casos de daño cerebral irreversible.




Por Florencia Pulla

Camila tiene dos años. No puede hablar, oír, comer por sí misma, moverse. No existen en su vida momentos Kodak que agracien las mesas ratonas de abuelas y, por su estado avanzado de muerte cerebral producto de un paro cardiorespiratorio al momento de nacer, no conocerá jamás muchas de las situaciones que damos por sentadas: no va a disfrazarse en el jardín, no va a desaprobar una materia en el secundario y no conocerá las proverbiales mariposas en el estómago como consecuencia de un amor correspondido. Sus padres, Selva Herbón y Carlos Sánchez, enfrentan hoy dos luchas. La primera y obvia es el duelo por una hija con muerte cerebral. La segunda es más valiente y necesaria: la pelea por darle una muerte digna a Camila podría abrirle camino a un debate que lleve a una ley que establezca protocolos y regule en qué situaciones se puede o no terminar con la prolongación de la vida de pacientes con daño cerebral irreparable.

Las palabras de Selva Herbón son duras porque nacen de la fortaleza que sólo puede dar el dolor. “Camila nació muerta, se la reanimó durante 20 minutos y se la conectó a un respirador. A partir de ese momento todo fue tristeza. Al principio teníamos fe de que iba a tener una vida digna y la posibilidad de recuperarse. A los tres meses la trasladamos al ALCLA, estuvo durante todo un año estimulándose con fonaudiólogos, terapeutas. Pero fue todo en vano porque no pudo recuperar ninguna función”, contó en un programa de televisión por cable en donde debatieron sobre este tema Nelly Espiño, doctora en Bioética, Eduardo Tanus, del Comité de Bioética del INCUCAI, el Senador Samuel Cabanchik de la Coalición Cívica y la conservadora Cynthia Hotton de “Valores para mi país”.

Como en todos los casos de bioética, aquí también hay dos posiciones firmes. Por un lado la de sectores conservadores ligados al a Iglesia Católica que consideran que remover cualquier tipo de prolongación artificial es una forma de asesinato; la persona está viva, no importa la calidad de sus días ni el sufrimiento del paciente o de sus padres. Por otro lado, existen sectores más progresistas que piensan que en casos de irreversibilidad la ley debe permitir, a aquellos con potestad para hacerlo, decidir sobre la continuidad de una vida que, como dice la mamá de Camila, “no es digna de ser vivida”.

Esta semana se debatirá en el Senado, a propósito de un proyecto del Senador de la Coalición Cívica invitado al debate, Samuel Cabanchik, si en la argentina personas como Camila podrán ser habilitadas por la ley de a morir con dignidad. Un marco regulatorio que establezca quiénes tienen el poder de decisión de desconexión, cuántas opiniones médicas serán necesarias para confirmar un diagnostico o qué sucede si los médicos plantean objeción de conciencia son puntos a tratar en esta nueva ley que sólo tiene un antecedente en la provincia de Río Negro.

Una persona no puede decidir cuándo nacer pero si la manera en la que quiere vivir y, finalmente, cómo quiere morir. Que en nuestro país no exista legislación sobre el tema y que aquellos que deben debatirla se abstengan de hacerlo por presiones externas o por prejuicios personales es irrespetuoso para los pacientes que se encuentran en condiciones como las de Camila y para las familias que esperan, ansiosas, una decisión para seguir con sus vidas. Camila no puede decidir, ya no podrá hacerlo nunca. Pero sus padres están librando la madre de todas las batallas para que la ley les permita—a ellos y a tantos otros- desconectar, no la vida, sino la agonía.

martes, 4 de octubre de 2011

Plantas nucleares y su funcionamiento: ¿peligro inminente?

Fernando Pipino


El año pasado vimos como Japón quedaba bajo el terror que implica una explosión en una central nuclear. Inmediatamente países como Suiza, Alemania y otras potencias comenzaron a planear un cese en la actividad nuclear. Por ejemplo, el país germano ya inició el plan para quedar totalmente inactivo en este plano cuando hace unos meses decidió el cierre inmediato de los ocho más viejos reactores y el cese de los otros nueve a fines de 2022. Hace un tiempo, poco más de un mes, un reactor sufrió una explosión en Francia y se temió por otra fuga nuclear. Esto deja pensando si la energía que tienen que tener los países en el mundo tiene que estar generada por la senda atómica, o si lo más seguro sería encontrarle otra alternativa menos peligrosa.
Hace una semana, en Argentina se inauguró Atucha II tras invertir 10 millones 200 mil pesos, y es una nueva central nuclear que repartirá energía a más de 3.000.000 de personas. Además ya se planea otra central nuclear para dentro de un corto plazo.

Creo que no deberíamos descartar otras ideas tal vez menos contaminantes y seguras antes de seguir desarrollando mecanismos de energía que ya están quedando obsoletos en lugares del primer mundo. Acá es pertinente introducir al menos como es que funcionan estas centrales: Una planta nuclear se caracteriza por el empleo de combustible nuclear compuesto básicamente de material nuclear, que mediante distintas reacciones proporciona un enorme calor que emplea, tras otras reacciones, movimientos que transforman el trabajo mecánico de esto, en energía. El núcleo de un reactor nuclear consta de un contenedor en donde se albergan bloques de un material aislante de la radioactividad. En el proceso se establece una reacción moderada gracias al empleo de elementos auxiliares que absorben el exceso de neutrones liberados manteniendo bajo control la reacción en cadena del material radiactivo, o se supone que así sea. Lo que pasó en Japón, fue que el calor derritió los contenedores y se fugó el material radiactivo, algo parecido pasó en Chernobyl en 1986.
De todas formas, quiero hacer hincapié en lo que yo creo el mayor problema, además del que ofrece la inseguridad de un posible accidente. Una investigación determinó que luego de ser usadas las barras de uranio, se transforman en plutonio (material que queda utilizada como reciclada en plantas de menor calidad, aunque de mayor contaminación), y luego de ser reutilizadas por segunda vez, siguen emitiendo radioactividad. Calculan que la radiación se mantiene por lo menos por varios miles de años. En Noruega intentan limitar estas megalómanas construcciones, y contienen sus desechos en lo que serían unos sarcófagos bajo tierra que contendrían la radiación de estas sobras por el tiempo suficiente. Así y todo, estas tumbas no pueden contener todas las sobras. ¿Qué pasa con todos los residuos que no tienen un entierro tan lujoso? Simplemente nada. Quedan reservadas a la espera de un futuro mejor, que concluya con el ciclo de cada inerte barra de energía.

Si bien no me parecen las plantas que ofrezcan mayor seguridad, hay que admitir que no todos los países pueden costearse el hecho de mantener plantas de mayor fiabilidad, y también, hay que generar la energía de alguna forma. No se si justificar, pero creo justo también mostrar un poco de la otra campana. De todas formas, si es verdad que ya son muchos los países (Japón, Nueva Zelanda, Suecia, Holanda, Italia, entre otros) que prefirieron detener el desarrollo de plantas nucleares. Apostarle a métodos de energía renovable como la eólica, la solar, la geotérmica o la hidráulica, son lo que sería la posible solución futura.

Los ejemplos están puestos en la mesa: las centrales nucleares han demostrado no ser los mecanismos más seguros; tal vez si los más económicos, los más redituables, o los más productivos; pero mantener una central atómica para la distribución de energía es un riesgo que evidentemente los políticos de distintos países están dispuestos a correr, por más que sea a costa de la incertidumbre de los pobladores que viven en los alrededores. Habría que preguntarle a los residentes cercanos de cada planta si están conformes con tener un inminente peligro a solo cuadras de sus hogares.

lunes, 3 de octubre de 2011

Caso Terri Schiavo

Derecho a la vida o derecho a la muerte: ¿cuál debió prevalecer?

El año 1990 marcó un antes y un después en Terri Schiavo. Esta mujer estadounidense fue conocida a nivel internacional no por algún logro personal, sino por la disputa que se generó entre sus familiares. Este debate, que más tarde se trasladó a la sociedad, giraba en torno a su situación física y las implicancias médicas, éticas, legales y hasta religiosas que significan la eutanasia o, concretamente, la privación del sustento.

Por Manuela Camacho.

Con 27 años de edad, Terri Schiavo quedó en estado vegetativo permanente. Una lesión cerebral grave, causada por un paro cardíaco desembocó en este estado de inconsciencia del cual, desde la perspectiva médica, no se esperaba recuperación alguna. Desde el momento del accidente, Schiavo se debió alimentar mediante una sonda por vía intravenosa.

A lo largo de siete años fueron repetidos los intentos de su marido y tutor Michael Schiavo por conseguir una orden judicial que la privara del alimento, a la par de los padres de ella que pugnaban por mantener a su hija alimentada e hidratada. Aunque su marido se había separado de Terri poco después de ocurrido el accidente y se encontraba en pareja con otra mujer, aseveraba que su esposa le había dicho que, en el caso de encontrarse en una situación como ésta, no deseaba que la mantuvieran artificialmente con vida. Sin embargo, no había instrucciones escritas que resolvieran la incógnita.

Finalmente, el 18 de marzo de 2005 el juez George W. Greer hizo caso al pedido de Michael Schiavo y autorizó a los médicos a que retiraran la máquina que mantenía a Terri Schiavo alimentada. El último día de ese mes falleció por inanición y deshidratación.


RECUADRO. LA AUTOPSIA. 
El forense Jon Thogmartin fue quien examinó el cuerpo sin vida de Terri Schiavo. Confirmó que efectivamente ella se encontraba en un estado vegetativo persistente y que tenía un daño cerebral masivo e irreversible, causado por un ataque cardíaco producto de una súbita bajada de potasio. Además, descubrió que estaba ciega y que el cerebro de la mujer pesaba solo 615 gramos, la mitad de uno normal.

AUTODENOMINADOS. 
La Real Academia Española define a la eutanasia como “acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él” y agrega como definición médica “muerte sin sufrimiento físico”.

En el caso de Terri Schiavo, quienes compartieron una postura autodenominada ‘en favor del derecho a la vida’, consideran que ésta es la forma correcta de llamar a este proceso. Sin embargo, quienes defendieron el, también autodenominado, ‘derecho a la muerte digna’ optaron por denominarlo privación del sustento. De manera que, al referirse a este caso, la palabra eutanasia gozaba de una connotación negativa.

DERECHO A LA VIDA. 
Al primer grupo, pertenecen Robert y Mary Schindler, padres de Terri Schiavo que recibieron apoyo de gran parte de la comunidad católica en Estados Unidos. Según esta visión, hablar de la eutanasia como derecho implica tener que definir sobre quién recae realmente este principio de legalidad ¿sobre Terri?, ¿sobre sus padres?, ¿sobre su marido? ¿Quién debió decidir?

El decano de Teología del Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum” en Roma padre Thomas Williams, considera que en el caso Schiavo el problema fue planteado incorrectamente y pone luz sobre el tema: “No se trata de que los padres de Terri tengan razón y de que su marido no la tenga. El problema está en dar a una persona el poder sobre otra vida. La sociedad no debe permitir que la vida o la muerte de una persona se pongan en la balanza de los sentimientos que los demás sienten por ella. Toda vida humana debe ser defendida y protegida por la ley, no por lo que significa para los demás, sino por lo que es en sí misma”.

Por lo tanto, que Michael Schiavo haya reclamado como tutor y que un juez le concediera el derecho de disponer de la vida de Terri equivale también, para este grupo, a no reconocerla como un ser humano sino a tratarla como un objeto.

Continuando con esta perspectiva, aquellos que comparten el pensamiento de los Schindler plantean que las personas gozan del derecho fundamental a la vida y, dado que la vida depende de la alimentación, tienen el derecho fundamental a alimentarse. Entonces, ¿de qué sirven los Derechos Humanos si el derecho a alimentarse es negado? Que Terri Schiavo fuera incapaz de alimentarse no hace que cese su derecho.

Los seguidores de los Schindler consideran que nadie tiene derecho a acelerar la muerte ni privar de la vida a los demás, dado que se estaría suspendiendo la vida ajena.

DERECHO A LA MUERTE.
Quienes comparten el punto de vista de Michael Schiavo, consideran que en los últimos años cambió la definición médica de la muerte. Esta nueva definición lleva a establecer que las personas que tienen un cerebro totalmente dañado de modo irreparable deben ser consideradas muertas, dado que cuando hay muerte cerebral total no existe médicamente posibilidad alguna de recuperación.

Las personas que, como Terri Schiavo, están en un estado vegetativo persistente, parecen profundamente dormidos, no manifiestan ningún acto voluntario o intencional. Puede que aunque quizás al principio necesiten un dispositivo mecánico para respirar, más tarde logren hacerlo de manera espontánea. Pueden llegar a tragar, digerir, bostezar. Pueden abrir los ojos, sus pupilas reaccionar a la luz y sus ojos moverse. Los músculos de la cara pueden llegar a contraerse y parecer que están sonriendo. Estos signos que parecen impresionantes sólo crean la ilusión de conciencia, así sea superficial o intermitente. Sin embargo, se trata, según el criterio médico, de puro automatismo, de actos reflejos.

Este grupo considera que la diferencia principal reside en la calidad y estilo de vida posible. No se compara la vida de una persona que puede actuar a voluntad e interactuar de manera libre con el mundo que la rodea, con la vida de una persona como Terri Schiavo que se encontraba en un estado vegetativo, es decir que apenas vivía, o en otras palabras, vegetaba.

Desde el punto de vista moral y ético, las personas que abogan por la privación del sustento consideran que no es posible tolerar ni imponer un sufrimiento innecesario a otro individuo. Tampoco es posible negarle el alivio y la liberación que proporciona una muerte digna.

VACÍO LEGAL EN ARGENTINA. 
El tema que hasta hace pocos días parecía tabú, cobró vigencia a causa del caso de Selva Herbón y su hija Camila. La beba nació muerta por mala praxis durante el parto y fue reanimada quedando en estado vegetativo permanente. Camila no ve, no oye, no habla, no camina y permanece postrada a una cuna, sólo su corazón funciona. Su mamá pide “que la dejen ir”, pero existe un vacío legal al respecto.

Es por esto que en los días pasados tuvo lugar una audiencia pública en el Senado de la Nación, donde actualmente existen cinco proyectos sobre el tema. Además, ya expusieron su opinión más de veinte especialistas entre médicos, psicólogos, abogados y sacerdotes.

RECUADRO. MUERTOS EN “VIDA”. 
Una persona hundida en un profundo sueño, incapaz de responder y completamente inmóvil, que sin embargo tiene una temperatura corporal normal, su corazón sigue latiendo y sigue respirando a través de un dispositivo mecánico, ¿puede considerarse que goza una vida digna? En mi opinión, no. El estado vegetativo permanente es como estar preso en el propio cuerpo, sin posibilidad de comunicarse con el exterior, sin posibilidad de poder abandonar esta situación porque no hay retorno. ¿Quién, ante la posibilidad de elegir, preferiría prolongar esta agonía?

Nota sobre bioética

Niños diseñados biológicamente con un propósito: ¿una práctica del futuro cercano?
Por Agustina Moya

En la novela My Sister´s Keeper de Jodie Picoult, la protagonista es producto de una fertilización in vitro y nace con el objetivo de salvar a su hermana mayor que sufre de leucemia. El fenómeno de los “designer babies” o bebés de diseñador plantea un problema dentro del campo de la bioética que requiere discusión: ¿es correcto elegir qué rasgos debe tener un hijo? Y, peor aún, ¿debe la sociedad aceptar la concepción de bebés que nacen con un objetivo a cumplir?

La ciencia es fuente de progreso y de esperanza. Los diarios, la televisión y los sitios de Internet se llenan de títulos que hablan de los avances de las ciencias que permiten vislumbrar un futuro más llevadero y, en ocasiones, una cura para las enfermedades que más aterrorizan a la sociedad global. Pero, no todos los descubrimientos que posibilita la comunidad científica –por más innovadores que sean- pueden ser catalogados como correctos e indiscutibles. La tecnología trae aparejada una serie de interrogantes acerca de qué es aceptable en el nombre del progreso y cuáles son los límites que deben ser dibujados para permanecer dentro del marco ético que la sociedad construye y determina que debe ser establecido.

La fecundación in vitro o fertilización asistida es un proceso por medio del cual la fecundación de los óvulos por parte de los espermatozoides se produce fuera del cuerpo de la mujer. Una vez formado el cigoto u óvulo fecundado se transfiere al útero femenino para comenzar el proceso del embarazo. Generalmente, es utilizado para distintos casos de infertilidad. Pero, ¿qué sucede cuando es implementada para crear un individuo con un fin en concreto? En la novela My Sister´s Keeper de Jodie Picoult - luego convertida en película- la protagonista, Anna, ha sido “creada” a través de éstos métodos para servir de donante de tejidos de su hermana mayor, Kate, que sufre de leucemia. La sangre del cordón umbilical de Anna es conservada y cultivada cuando ella nace para utilizarla en su hermana. A medida que la hermana menor crece debe atravesar una serie de procedimientos médicos invasivos y riesgosos para proveer a Kate de su médula ósea sana y otros tejidos.

El film retrata a una familia que decide “crear” a una “savior child” -o hija salvadora- para ayudar a otra. La fertilización asistida les permite esto porque los especialistas monitorean a los embriones formados y eligen inyectar en el cuerpo de la madre a los que tienen el código genético deseado. El punto de inflexión en la historia se produce cuando, luego de un deterioro agudo en su estado de salud, Kate requiere un transplante de riñón. Los padres de Anna asumen que ella lo donará. Pero ella no tiene la misma intención, ya que el procedimiento es muy riesgoso y no garantiza que su hermana se salvará. Entonces, decide contratar a un abogado para lograr la emancipación médica de sus padres.

En la historia se plantean dos problemas. En primer lugar, los tejidos de la protagonista no sólo son utilizados en el nacimiento, a partir de la extracción de su cordón umbilical –como había sido concebido en el principio- sino que ella continúa, a lo largo de su infancia y preadolescencia, siendo una especie de muñeca abastecedora a disposición de su hermana enferma. Por otro lado, plantea el punto más controversial acerca de la selección de embriones, algo que se conoce como “bebés de diseñador”, es decir, niños cuyas células embrionarias son modificadas para obtener los rasgos deseables por los padres. En el Reino Unido, la familia Whitaker utilizó la fertilización in vitro para tener a Jamie y qué éste ayudara a curar a su hijo mayor, Charlie, que había sido diagnosticado con anemia de Diamond-Blackfan. En una nota del medio británico The Guardian, Michelle Whitaker rechaza vehementemente el término “bebé de diseñador” y afirma que sólo fue utilizada la sangre del cordón umbilical de su hijo menor y, que luego de eso, Jamie no volvió a ser intervenido. No obstante, Michelle reconoce que “nunca cruzó mi mente que tendríamos que utilizar a Jamie de nuevo, ni tampoco nadie nos lo insinuó.” ¿Y si Charlie sufriera una recaída? “Bueno, no lo sé. Pero esa no sería nuestra decisión. Dependería de las cortes. No como en el film en el que usaron a la hija como ellos querían sin ni siquiera consultarle”, afirmó la madre británica.

A pesar de que todavía no hay registros de padres que hayan concebido a un hijo -a través de métodos de fertilización asistida- con el objetivo de que sirva de donante de órganos para un  hermano enfermo, es necesario el planteo de esta temática dentro del campo de la bioética. Probablemente, en un futuro se esté discutiendo en consultorios, clínicas especializadas y, también, en tribunales. Más allá de todas las aristas discutibles que pueden ser planteadas a partir de la fecundación in vitro, la que se destaca aquí es la idea de concebir a un hijo, a un individuo con un fin, con un propósito a cumplir. Algo en lo cual él no tuvo ninguna injerencia o poder de decisión. ¿Cuán ético es arriesgar la salud y la vida de una persona para beneficiar a otra sin el consentimiento de la primera? Por otro lado, al ser el “savior child”, en muchos casos, la única posibilidad de curación o mejora del hermano enfermo, ¿cómo plantear una objeción a estos procedimientos que pueden salvar vidas? ¿Qué es ético y qué no? ¿Tiene la bioética una respuesta posible? Quizás no, pero es necesaria la discusión sobre estos temas para poder llegar a una conclusión que sea razonablemente aceptable o, al menos, a una reflexión profunda que cimente las vías para resoluciones futuras.


Nota de opinión sobre la bioética

Cuando la paternidad pareciera una obligación

Por los siglos de los siglos la paternidad fue una opción del “tome o déjelo”. Uno podía recoger el guante o pasar de largo sin siquiera ojear tal posibilidad. Más tarde, en este trayecto evolutivo, el fantástico poder de la ciencia mutó y hasta “democratizó” el concepto de paternidad. Pasó sin escalas a convertirlo en un derecho, y por más llamativo que parezca, también en una imposición.

Sí, la historia que sorprendió a propios y extraños cuenta que una pareja de Tres Arroyos, en el pasado y durante la primavera de la relación, tuvo a través de fertilización in vitro un hijo, y al tiempo se soltó la mano. Pero en el interín quedaron preservados embriones, congelados básicamente.

Después de haberse separado, y transcurrido el tiempo del 2006 a nuestros días, esta mujer determinó buscar un segundo niño bajo la misma modalidad. Empecinada o enceguecida, intentó una vez más. Redobló la apuesta. Aunque, claro está, con el reparo de ser una decisión unilateral. Como si estuviera mirándose solamente su ombligo. El ex marido, rotunda y naturalmente, se opuso a la iniciativa.

Sin embargo, la mujer recibió palmadas de contención por parte de la Justicia Civil, que sí le dio luz verde a la idea, y avaló que siga adelante. Cercenado en su voluntad de procrear, el fallo significó un revés al mentón para el hombre, quien de buenas a primeras se encontró arrinconado.

La noticia superó la simple curiosidad: como no podía ser de otra manera, el insólito caso destapó la olla de la polémica, y la catarata de interpretaciones multicolor comenzaron a reproducirse en masa.

Patricia Alkolombre, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, señaló que “más allá de una cuestión bioética, se está privilegiando un deseo materno y excluyendo el paterno. Esto tiene que ver con un proyecto de una pareja, que luchó denodadamente para tener hijos. De repente su plan cambió, y cuando eso pasa las condiciones también se modifican”. Y agregó: “Esto pone sobre el tapete otro tema, que es el destino de miles de embriones que están freezados”.

Con más dudas que certezas, cabe destacar que el asunto está intercalado por una serie de disputas ético-jurídicas de compleja resolución. Conflictos que demandan largas sesiones de debate en aras de consenso. Dicho esto, ¿dónde terminan mis derechos y, por lo tanto, dónde empiezan los de los demás?

En este sentido la Dra. en Bioética, Nelly Espiño, justificó la sentencia porque “el hombre se comprometió a futuro, desde el momento en que se sometió al tratamiento. No es solamente encargar un servicio a una clínica, sino también tomar obligaciones. Porque una vez concebidos los embriones, son hijos, no objetos. Es vida humana que debe ser protegida”. Y continuó: “Para la ley civil argentina se es persona desde la concepción. Desde lo jurídico hay un vacío legal que tendría que ser cubierto, pero éticamente es lo más reprobable que hay”.

El avance de la ciencia sobre la procreación colocó estas respuestas en una verdadera encrucijada donde las salidas, en buena ley por cierto, son múltiples. Resulta casi imposible acompañar los adelantos con nuestra capacidad de asimilarlos y tomar aire, todo un proceso, debido a la velocidad meteórica con la que se suceden. Una postal que refleja, a la vez, el acelerado ritmo en el que estamos inmersos y del que es dificultoso mantenerse al margen.

Circunstancias como la expuesta nos hacen replantear una y otra vez usos, costumbres y convicciones que antes parecían indelebles, y hoy ya no lo son tanto. Un desencaje de piezas, donde los progresos científicos llevan años luz de ventaja sobre el impacto que producen. Lo que equivale a pensar que nuestros razonamientos son en base a hechos consolidados. Es dificultoso rebobinarlos, justamente porque ya encontraron su lugar.

Pocas cosas, en esta vida, se ven atravesadas por la vara de la imparcialidad. La ciencia no es la excepción a la regla, y por eso la ética debería ser un pilar de su estudio. Del lado de los ciudadanos resta asumir un mayor compromiso de indagación, responsabilidad y cautela ante cada innovación.

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Twitter, el termómetro de las emociones

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Fausto Herbstein

Columna de Opinión de Bioética

Cuernos de rinoceronte: La matanza de animales por la salud del hombre
Gabriela Alcívar

Cada 30 horas aproximadamente muere un rinoceronte en Sudáfrica debido a la caza ilegal. Este país reportó en lo que va del 2011 287 muertes de esta especie en extinción según datos de la World Wide Fund for Nature (WWF), y ya han sido arrestadas 165 personas implicadas en la caza ilegal. ¿De qué se trata este mercado ílicito? En países asiáticos como China y Tailandia los cuernos de rinoceronte son apreciados por supuestas propiedades curativas y afrodisiacas, lo que ha logrado que el valor de estos llegue a ser igual o mayor que el valor del oro y de la cocaína. Un cuerno puede llegar a valer más de 50 mil dólares en el mercado negro. Esta exquisita cifra compromete a toda una red de cazadores furtivos, traficantes e instituciones casi tan peligrosa y clandestina como el narcotráfico.
Según la medicina tradicional china, la sustancia de la que están compuestos los cuernos de rinoceronte puede llegar a curar el cáncer, la fiebre, la gripe alta y la hipertensión, así como también la impotencia sexual. Entonces la pregunta es: ¿Si existiera la remota posibilidad de que un familiar padeciendo un cáncer se salvara de esta forma, lo aceptarías? ¿Aceptarías la caza indiscriminada de estos animales que evidentemente los llevarían a la extinción? En el mundo sólo quedan 5000 rinocerontes repartidos entre Asia y África, y la caza indiscriminada llevarían a esta especie casi “dinosaurica” a su fin en tan sólo 20 años. Pero, claro. Si hablamos de llegar a una situación límite como ésta, uno siempre está dispuesto a hacer hasta lo imposible para curar a un ser querido. Desde la ciencia más avanzada, hasta la medicina natural y los métodos alternativos como el reiki, son tratamientos a los que se suele recurrir en una situación extrema como una enfermedad terminal. Sin embargo, si está probado por la ciencia médica que las propiedades curativas de los cuernos de rinoceronte no son más que un mito, ¿lo intentarías igual?
Esta noticia difundida en el Día Mundial del Rinoceronte, pone sobre el tapete un tema de bioética que suele tener varias posturas al respecto: la cuestión sobre la caza de animales a beneficio del hombre ya sea por razones medicinales o simplemente placenteras, como las sustancias afrodisiacas. En esto entra la injusta caza de tiburones por sus aletas, la carne de ballena o la de delfines, etc. Es decir, definir hasta qué punto el hombre tiene o debería tener poder sobre otros seres vivos.
Estoy de acuerdo que cuando uno debe afrontar una enfermedad o la enfermedad de un familiar intentaría todo, sin embargo está casi comprobado que los cuernos de rinoceronte no alivian estas enfermedades y que lo único que está generando es un mercado ilegal que mueve millones de dólares al año. Las autoridades sudafricanas, de donde provienen los rinocerontes; las vietnamitas, donde se genera el mayor tráfico de cuernos, y las autoridades chinas, país donde se encuentran los mayores compradores, están tratando este tema con el fin de palear el mercado negro. Pero, lamentablemente han llegado a hablar de regular la caza permitiendo la sustracción de cuernos de estos animales, sin que se los maten. Algo, en mi opinión, de igual nivel de crueldad. Casi como cortarle la cola a un perro o nuevamente, la aleta a un tiburón. Es decir, y por supuesto, cada parte del cuerpo tiene una finalidad y remover los cuernos de los rinocerontes sólo para alimentar un mercado con una demanda mucho mayor, debería ser algo inaceptable. Es que simplemente, no se lograría satisfacer la demanda ni con la matanza de todos los rinocerontes del mundo. El ser humano ha jugado a ser Dios y a ser el que decide sobre la vida del resto del planeta. En esto hemos caído en un error y la búsqueda de nuestra conservación no debería traspasar la de otro, sino buscar elementos alternativos.
Gabriela Alcívar